Si tienes algún tipo de barco, has de saber que debes mantener lejos la humedad

Este es un elemento que si se encuentra a bordo suele ser peligroso, especialmente para personas que están en cuidados paliativos, pero también inevitable, y además es la razón por la que debemos informarnos a fin de saber la mejor manera de proteger nuestro barco de los peores efectos como por ejemplo: moho y problemas de salud, entre otros.

Podemos encontrar una variedad de elementos que son útiles y con los que podemos evitar la humedad a bordo, estos pueden ser la sal de sílice o la sal común, vaselina y el deshumidificador.

Inevitablemente esta es una afición que se desarrolla en medio de un ambiente húmedo y es la razón por la que a bordo aparece constantemente. Así mismo, conduce a otros efectos pero sobre nuestro organismo que se manifiestan en forma de artritis o reumatismo, aparte de los problemas de corrosión, oxidación y aparición de moho a bordo del barco. De manera que, se debe tener gran cuidado con la mezcla de humedad y materia orgánica en las tapicerías, pues el resultado es el moho. El barco siempre debe encontrarse seco y es fundamental que se mantenga siempre limpio, de esta forma se evitan problemas luego.  

Aspectos relevantes que se deben conocer 

La humedad no es más que la manifestación del agua evaporada en la atmósfera  condensada debido a la diferencia de temperatura. El agua juega un rol importante como regulador térmico en la atmósfera gracias a su fuerte inercia calorífica (tanto su calentamiento como su enfriamiento son lentos). Una determinada masa de aire no puede sobrepasar un máximo de agua en estado gaseoso.

De llegarse a sobrepasar, el vapor de agua se transforma en líquido lo que provoca la condensación. Del mismo modo, y por debajo de cierta temperatura, dicho fenómeno vuelve a aparecer, cuanto más frío, menos agua en estado gaseoso puede contener el aire y viceversa. A más calor, más puede soportar el agua en estado gaseoso el aire.

Todos hemos tenido la oportunidad de comprobar lo que sucede en verano cuando tomamos un refresco al que se le añaden unos cubitos para conservar la bebida más fría. Transcurrido un tiempo, el exterior del vaso se empaña y más tarde se forman unas gotas de agua que crearán un charquito de agua bajo el vaso. Dicho fenómeno cuenta con una explicación y es que el vapor de agua es disuelto en la atmósfera hasta un cierto límite pues la disolución se encuentra en relación directa con la temperatura. A ello podemos adicionarle la presión, que, aunque es menos importante, también llega a jugar un papel dentro del proceso.

Un metro cúbico de aire a una temperatura de 25ºC puede admitir un aproximado de 4.000 gramos de agua en disolución, pero si esta masa de aire se enfría hasta llegar a los 15ºC solo llega a admitir 2.000 gramos. En consecuencia, se tendrán 2.000 gramos de agua que, en forma de gotas, saldrán de la disolución para depositarse sobre las superficies más frías del barco, como los cristales y partes metálicas. Todo dependerá de que el descenso de temperatura sea más o menos acentuado, tales gotas caerán y resbalaran llegando a  acumularse en la sentina.