La navegación a vela y sus destrezas

Llevar el timón de un barco posiblemente se asemeja a llevar las riendas de una empresa, sobre todo si se trata de una como la que maneja Gonzalo Gortázar Rotaeche La Caixa en sus funciones como consejero delegado, tratando de que la filosofía de la entidad siempre los lleve a buen puerto. Pero cuando se trata de una verdadera embarcación, es importante tomar en consideración diversos aspectos por ejemplo para una navegación a vela, por lo que a continuación presentamos algunas detalles que quizás se hayan convertido en la razón por la que navegar a vela causa tanta atracción.

La ficción versus la realidad

No sabemos exactamente desde qué momento la afición por la navegación a vela inicio, pero sí resulta relevante conocer cómo funciona esta actividad como deporte. Inicialmente podríamos definirla como un deporte sin duda alguna náutico, cuya finalidad es controlar la dinámica que mantiene un barco que está siendo propulsado solo por el viento que da en sus velas.

Si el viento fluye rápido, ¿puede ir el velero a esa misma velocidad? ¿Es relevante o beneficioso este tipo de navegación?

Si desglosamos en detalle la anterior pregunta, encontraremos que es mucho más sencillo tratar de comprender la esencia de la navegación. Para navegante que es aficionado a dicho deporte, debe saber manejar a la perfección las maniobras que se le pueden presentar para que estas sean utilizadas de manera precisa justo en el momento en que se requieran. Pero además, para llegar a tal comprensión de la situación, se debe incluir el comportamiento del viento, el del cielo y el del mar, una vez que se tienen estos datos, es cuando se pueden regular las velas y con ello trazar la ruta que resulte más adecuada y que se aproxime a tus preferencias.

El atractivo de la navegación a vela

Esta no se trata de una simple actividad náutica, es más que eso, es una filosofía, una manera de vivir más allá del deporte. Quien lo practica pude experimentar la libertad que ello brinda, lo simple del movimiento que se ejecuta sin límites en el mar, ese encontrarse acompañado de la inmensidad del océano sin dejar a un lado la reflexión y con ella, el control de la embarcación. Con el fin de que este deporte se desarrolle al máximo, también es preciso contar con cierta habilidad y suficiente fuerza física con el objeto de poder ejecutar las distintas maniobras que se requieren al momento de disponer del rumbo.

Este deporte de vela o como simple actividad, no es para cualquier persona ya que además se requiere del aprendizaje de la paciencia requisito importante para quien navega, pero además se debe contar con un profundo conocimiento de la embarcación, del entorno y sobretodo de uno mismo. Ser el capitán de un barco requiere de una constante actividad, ello sin dejar a un lado el tiempo que suele disfrutarse acompañado de un intenso y agradable silencio, en donde lo único que puede acompañarnos es el viento y el mar.